El tipo de apertura de una ventana influye más de lo que parece: afecta al aislamiento, a la comodidad de uso y al espacio disponible en tu habitación. Aquí te explicamos las diferencias entre los tres sistemas más comunes.
Ventana corredera
Las hojas se deslizan horizontalmente sobre raíles. Es la opción más habitual en terrazas, salones y dormitorios con poco espacio, porque al abrir no invade ni el interior ni el exterior.
Ventajas: muy fácil de usar, ideal para grandes formatos, no necesita espacio de barrido.
Inconvenientes: el cierre no es tan hermético como en los sistemas de apertura perimetral, por lo que el aislamiento térmico y acústico es algo inferior.
Ventana oscilobatiente
Con un solo giro del manillar, puedes abrir la ventana en modo batiente (se abre hacia dentro como una puerta) o en modo oscilante (se inclina desde la parte superior). El cierre perimetral es muy hermético.
Ventajas: máximo aislamiento térmico y acústico, ventilación controlada sin corrientes, muy segura.
Inconvenientes: al abrir en modo batiente necesita espacio interior. No es ideal para ventanas muy grandes.
Sistemas como el Schüco AWS son referencia en oscilobatientes de alta prestación para proyectos donde el aislamiento es prioritario.
Ventana practicable
Solo abre hacia dentro como una puerta, sin el modo oscilante. Es la opción más económica y ofrece buen aislamiento. En ventanas de dos hojas, es común combinar una hoja practicable con otra fija.
¿Cuál elegir según el espacio?
- Salón con terraza o balcón grande: corredera de dos o tres hojas.
- Dormitorio o habitación: oscilobatiente, por el aislamiento y la ventilación controlada.
- Baño pequeño: practicable o oscilobatiente de una hoja.
- Cocina: oscilobatiente, muy cómoda para ventilar mientras cocinas sin que entre frío de golpe.
¿No tienes claro qué te conviene? Usa el calculador de ventanas para ver precios según el tipo de apertura que elijas.